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Columnistas

La canción es la misma

Estás re loco o debés tener una auténtica necesidad. La primera línea de Dogs, la segunda canción del gigantesco Animals de Pink Floyd resultó profética. Una de las disputas más célebres de la historia del rock acaba de sumar otro capítulo. De un lado Roger Waters, vocalista/bajista, compositor y “la fuerza creativa” de la banda, según su propia definición. Del otro David Gilmour, también compositor, también vocalista, guitarrista legendario y capitán del barco en los últimos 35 años. El motivo de este nuevo round en 2021 parece un tanto pueril: un texto incluido en la reedición de Animals y…. el uso del Facebook de la banda.  

Aunque parezca ridículo (estamos hablando de contrincantes de 77 y 75 años respectivamente) la pelea tiene un rico historial, llena de acusaciones cruzadas, que llega hasta esta semana. Y que conviene repasar. 

El Martes las redes sociales y página web de Roger Waters amanecieron con un comunicado donde se anunciaba, finalmente, la demorada reedición de Animals. El disco con su remezcla en stereo y 5.1 a cargo de James Guthrie debió haber salido en 2018. Pero durmió el sueño de los justos durante casi tres años porque en su arte interno un texto encargado a Mark Blake, autor de la biografía del grupo Pigs Might Fly: the inside story of Pink Floyd, generó una disputa entre los encarnizados enemigos. Waters pidió corregir algunas de las líneas. Gilmour aceptó pero luego vetó la salida del álbum con esas notas a menos que las mismas fueran removidas.David no disputa la veracidad de los escrito por Mark, pero quiere que la historia permanezca en secreto” espetó Waters en un breve video subido a su web.

Para que el material no quedara guardado para siempre el propio Waters aceptó que saliera sin el texto pero inmediatamente lo publicó en su página personal explicando los motivos y agregando algunos detalles sobre la nueva pelea: “todo esto es parte de una campaña llevada adelante de manera continua por el campamento Gilmour/Samson (N. De R: por Polly Samson, esposa de Gilmour) para quedarse con más crédito del que en realidad tiene David por su trabajo en Pink Floyd durante el período 1967-1985. Sí, fue y es un grandísimo guitarrista y cantante. Pero durante los últimos 35 años ha contado una gran mentira acerca de quién hizo qué en Pink Floyd mientras yo estaba al mando. Hay mucho de hicimos esto hicimos aquello y yo hice esto y yo hice aquello.

Lo que en principio pareciera ser una chiquilinada entre dos legendarios de una de las bandas más grandes de todos los tiempos tiene su origen en 1985. 

Fue en ese año cuando Waters decidió abandonar Pink Floyd. La banda, su banda, fue testigo como las luchas internas de poder y visión artística entre bajista y guitarrista generaron una tensión insufrible que derivó en ruptura. Pero muerto el rey, viva el rey. Si antes el equilibrio se sostenía apenas en pos de seguir alimentando el mito de Floyd con discos enormes, una vez que Waters salió, la pelea fue a muerte. 

Roger comunicó a los sellos discográficos EMI y CBS que quería ejecutar la cláusula del “miembro saliente” que existía en su contrato y que según él al ser la máxima fuerza creativa dentro del grupo la que se marchaba Pink Floyd no tenía motivos para seguir existiendo. 

Con lógica, David Gilmour y Nick Mason (batería) se opusieron porque querían continuar haciendo música y el conflicto pasó al terreno legal. La demanda, agria y costosísima se extendió durante casi dos años hasta que finalmente Waters, aconsejado por sus abogados, accedió a un acuerdo so pena de “repercusiones financieras que me hubieran limpiado por completo”.  El round más importante de todos había quedado del lado de Gilmour. En una entrevista en 2013 el propio Waters reconoció la demanda como un error: “estaba equivocado, por supuesto. Pero al menos sirvió para que un abogado pueda enseñarme algo alguna vez”. Su intención era que el nombre Pink Floyd dejara de ser usado y dejara de existir. Pero eso no ocurrió.

La banda continuó por su lado y Waters con su carrera solista en la que también recurrió a material de Floyd. Aquí y allá aparecían comentarios ácidos, referencias cruzadas y acusaciones, mayormente del lado de Waters, lanzadas muchas veces sin recibir respuesta. Nick Mason, involucrado a medias en la causa creyó encontrar el origen del mal: “creo que el problema es que Roger no respeta realmente a David. Él cree que componer es todo y que tocar la guitarra y cantar es algo que, no diría que cualquiera puede hacer, pero que no debería ser juzgado con la misma vara del que escribe. Y también creo que aún siente que cometió un error al irse porque pensó que al abandonar, la banda dejaría de existir. Es una irritación constante sentir que todo el tiempo vuelva a lo mismo y yo quedo en el medio porque en realidad es una disputa entre ellos más que conmigo. De hecho yo me llevo bien con los dos y un poco me decepciona ver a dos caballeros entrados en años tirarse cascotazos de tanto en tanto”, detalló en una nota con Rolling Stone en 2018. 

Sólo hubo un armisticio. El festival Live 8 de 2005. Veinticuatro años después del último show en Junio de 1981,  los cuatro miembros de Pink Floyd volvían a estar juntos sobre un escenario. Durante cinco temas y por una causa noble, la guerra entró en pausa.  No faltaron ofertas para volverlos a juntar. En 2008 un promotor ofreció 150 millones de dólares por un tour en Estados Unidos pero no hubo caso. Seis años después, en una de las pocas veces que se refirió al asunto, David Gilmour contó en una entrevista que no había unión posible. “Realmente es un misterio que a alguien se le ocurra que tengamos algo que ver con él. Roger se cansó de estar en una banda. Está muy acostumbrado a ser el único Poder detrás de su propia carrera. El sólo hecho de pensar que puede interactuar con alguna forma de democracia…. Él no es bueno para eso. Más allá de eso, cuando Roger dejó el grupo yo estaba en mis treintas, hoy tengo 68 (N.de.R: al momento de la entrevista; hoy tiene 75). Ya pasé más de la mitad de mi vida lejos de él. Ya no tenemos mucho en común”, sentenció.

Waters intentó una nueva paz tras encontrarlos en el hotel de un aeropuerto pero la tensión escaló nuevamente y si alguien conservaba la ilusión de verlos amigados, quedó sepultada allí mismo. 

El año pasado, más de medio siglo después de haber iniciado uno de los caminos artísticos más singulares de la música popular, hubo un arrebato más. Waters estalló porque su nueva versión del clásico Mother no era difundida en la página de Facebook de Pink Floyd. Amargamente se preguntaba porqué su música no tenía acceso a la página oficial del grupo (con 30 millones de suscriptores): “la respuesta es no encontrarán nada de mí ahí. Estoy prohibido en la página por David Gilmour. Dave piensa que es el dueño. Piensa que como me fui de la banda en 1985 él es el dueño de Pink Floyd, que él es Pink Floyd y que yo soy irrelevante y que debería cerrar la boca”. Luego cargó contra la esposa de Gilmour, la escritora Polly Samson que sí utiliza la plataforma de la banda para publicar sus novelas. “Eso está mal. Deberíamos rebelarnos! O simplemente cambiar el nombre de la banda por el de Spinal Tap”, remachó. 

Y así llegamos a 2021, con otro reclamo agrio. Con un Waters trabajando en sus memorias donde contará “toda la verdad sobre cómo fueron las cosas” y la disputa sin fin volcada a redes sociales hoy por la reedición de Animals. Curiosamente un disco conceptual basado de manera libre en el libro de Orwell Rebelión en la Granja. En el álbum, aquél de la tapa icónica con las chimeneas de la usina de Battersea y el cerdo volador, las letras describen una lucha de clases entre personajes de todo tipo: perros predadores, despóticos cerdos tiranos y rebaños de ovejas que nada cuestionan hasta que se rebelan. Casi una certera premonición de lo que ocurrió con la banda hasta el día de hoy. La misma letra de Dogs lo predijo en 1977: tienes que mirar por encima de tu hombro, todo se pone más difícil a medida que vas haciendo viejo. La batalla entre dos genios de la música ha escrito un nuevo capítulo. No será el último.

  • Periodista, conductor de HaganCorrerLaVoz por undinamo.com