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Géneros

#3J: Femicidios, la otra pandemia

Por Agostina Vicente Sánchez

En nuestro país se produjo un femicidio cada 35 horas en lo que va del año, de acuerdo a los datos del observatorio “Ahora que sí nos ven”. Durante el aislamiento social preventivo y obligatorio, se cometieron 288 femicidios (entre el 20 de marzo de 2020 y el 19 de marzo de 2021).

Desde el observatorio, comunicaron que “a un año del comienzo de las medidas de Aislamiento y Distanciamiento Social, Preventivo y Obligatorio la violencia machista sigue presente”.

“Desde el 20 de marzo de 2020, la línea 144 -que brinda asistencia y contención en casos de violencia de género- experimentó un aumento del 39% del promedio diario de llamadas en comparación con el período de días anteriores al aislamiento y superó, además, los promedios diarios para el mismo período del 2019”, manifestó Mariela Belski, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina, en diálogo con Diario con vos.

2.995 personas que se comunicaron con la línea ya tenían medidas de protección vigentes por denuncias de violencia basada en género”, señaló Belski. “Esto da cuenta de la falta de respuestas oportunas, efectivas e idóneas por parte del Poder Judicial para garantizar el acceso a la justicia de las víctimas de violencia de género”, manifestó la directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina.

Inseguras en sus propios hogares

“La vivienda de la víctima sigue siendo el espacio donde más expuesta se encuentra a la violencia”, precisaron desde "Ahora que sí nos ven". El 64.9% de los femicidios ocurrió en el hogar de la mujer, un 4.1% más que el periodo pre pandemia.

“Para miles de mujeres y niñas, las medidas preventivas adoptadas para dar respuesta a la crisis sanitaria generada por el COVID-19 profundizaron las brechas de género, como la desigualdad económica, la violencia, las barreras en el acceso a los derechos sexuales y reproductivos, y la sobrecarga en las tareas domésticas y de cuidado, que son consecuencia de la desigualdad de género y la discriminación estructural preexistente”, denunció Mariela Belski. “El aislamiento significó un agravamiento de la situación para aquellas mujeres que conviven con su agresor", profundizó Belski.

“La pandemia profundizó la crisis económica, afectando de manera más directa y diferenciada a mujeres y diversidades sexuales, a quienes les es más difícil conseguir autonomía económica”, explicaron desde “Ahora que sí nos ven” y señalaron que “por esta razón, algunas mujeres debieron volver a convivir con familiares, entre los cuales están sus agresores, o no pudieron abandonar la vivienda del agresor”.

El rol del Estado

Belski reconoció que se avanzó con las “capacitaciones obligatorias en la temática de violencia machista al personal del Estado” -a partir de “la implementación de la Ley Micaela”- pero señaló que “resta aún reflexionar cuanto de eso logra permear en las estructuras patriarcales tan arraigadas”, e hizo hincapié en que las “evaluaciones y refuerzos de capacitación constantes son clave”.

Foto: Victoria Eger.

“El Estado nacional y provinciales deben implementar políticas públicas para que mujeres y niñas no continúen expuestas a sufrir las consecuencias de las desigualdades históricas y estructurales", subrayó Belski, que hizo hincapié en las "cuentas pendientes": "la efectiva aplicación de la educación sexual integral en las provincias, el patrocinio jurídico gratuito a víctimas de violencia, campañas que contribuyan a problematizar la desigualdad de género y a abordar críticamente la construcción social sobre la masculinidad, una justicia con perspectiva de género y transfeminista".

El estado debe implementar políticas públicas para que mujeres y niñas no continúen expuestas a sufrir las consecuencias de las desigualdades históricas y estructurales" (Mariela Belski, de Amnistía Internacional)

"Como sociedad civil tenemos el desafío de seguir acompañando, construyendo e interpelando al Estado", precisó Belski.

América Latina en alerta

Si bien Belski advirtió que “estos contextos exceden la pandemia de COVID-19”, también denunció que “la emergencia sanitaria puso de relieve e intensificó la crisis global de violencia contra las mujeres y las niñas a raíz de las desigualdades estructurales persistentes en los países de la región”.

La emergencia sanitaria intensificó la crisis global de violencia contra las mujeres"

De acuerdo a Belski, “la problemática de la violencia contra las mujeres se repite como un denominador común en toda la región”.

"Según pudo relevar Amnistía Internacional, durante el 2020 México fue uno de los países más afectados: en ese año se registraron 3.752 homicidios de mujeres, de los cuales 969 se investigaron como feminicidios. Se preveía que las denuncias de incidentes de violencia contra las mujeres en el país superarían durante el año las 197.693 documentadas en 2019", remarcó la directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina.

"En Brasil, en el primer semestre de 2020 se denunciaron casi 120.000 casos de violencia física de género en el ámbito familiar. La tasa de feminicidio aumentó en 14 de los 26 estados —algunos de los cuales presentaron incrementos de entre el 100% y el 400%— entre marzo y mayo", precisó Belski quien añadió: "En Colombia, según la ONG No es Hora de Callar, en el primer semestre de 2020 se registraron 99 feminicidios, entre los que figuraban casos de mujeres empaladas, quemadas, sometidas a abusos sexuales, torturadas y desmembradas".