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Columnistas

La rebelión de los papis

Por Diego Rojas *

Tal vez uno de los avances tecnológicos comunicacionales más relevantes de los últimos tiempos sea la posibilidad de establecer grupos de Whatsapp, es decir, una comunicación colectiva inmediata. Pero todo avance conlleva esta cita de Walter Benjamin: “Donde ante nosotros aparece una cadena de acaecimientos él ve una única catástrofe que acumula sin cesar ruinas y más ruinas y se las vuelca a los pies”. Pido perdón a Walter, ya que me refiero a los grupos de mamis y de papis de las escuelas. Merezco la inmisericordia de Klee y su Angelus novus, pero querría detenerme en el asunto.

Una forma de la histeria se ha desatado ante un acontecimiento mundial que está ya causando millones de cadáveres.

Una forma de la histeria se ha desatado ante un acontecimiento mundial que está ya causando millones de cadáveres. Hay un chip del deseo de volver a la normalidad -alguna vez conversaremos sobre una “normalidad” en la que la extracción del valor de la fuerza de trabajo da de comer y viajar y holgazanear a los ricos mientras los ”normales” cumplen su horario de cinco de la mañana a las doce del mediodía: promesa, es un asunto de la alienación a tratar- que pone en los hijos las expectativas de los padres. Algo así como borrar su rastro de la frustración.

Hay un chip del deseo de volver a la normalidad que pone en los hijos las expectativas de los padres. 

“Mi hijo está sin poder ver a sus compañeritos y esto va a traer consecuencias en su evolución psicológica”. “Seguiremos defendiendo el derecho a la educación de nuestros hijos”. “¡Libertad!” (bueno, ese es más psiquiátrico). “La cercanía del colegio le trae un sentido ya no al día, sino a su vida de adolescente”. Y así. Esto en redes sociales. Me imagino los grupos de mamis y de papis y me dan ganas de morir.

¿Será porque no tengo hijos? Nunca me interesó tenerlos, rechacé incluso esa posibilidad hace tanto tiempo. Prefiero pensar que no es eso. Que hay una pandemia. Un virus global. Que muere gente en todos lados. Que todos tememos por nuestros padres y los cuidamos. Que este es un momento de mierda, claro, pero que también va a pasar. Y todo momento de estas características tiene consecuencias que se deben enfrentar con responsabilidad y con valor.

Me imagino los grupos de mamis y de papis y me dan ganas de morir. ¿Será porque no tengo hijos?

Desde que empezaron las clases hubo 80 docentes muertos por Covid. 16 en Buenos Aires, 14 en CABA, 14 en Tucumán, 14 en Jujuy, 7 en Mendoza, 5 en Santa Fe, 3 en Catamarca, 1 en La Rioja, 1 en Santiago del Estero, 1 en Misiones, 1 en Chaco, 1 en Corrientes, 1 en Córdoba, 1 en Tierra del Fuego. Ochenta docentes muertos, intubados, solos, en salas atestadas de terapia intensiva por el Covid.

Los niños son asintomáticos, pero contagian el virus. En algún grupo de mamis y de papis debería considerarse que cuando sus hijos vayan a visitar a sus abuelos los contagien y las mamis y las papis deban explicarles cómo fue que contagiaron a sus abuelos del virus hasta morir.

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