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Sociedad

Por qué protestan los empleados de Garbarino: la empresa podría dejar a 1.200 en la calle

Por Martina Tortonesi

El Grupo Garbarino está atravesando un proceso de reestructuración que podría dejar a 1.200 trabajadores en la calle. Esta semana la empresa cerró cinco sucursales y lleva casi 30 locales cerrados en los últimos meses.

Garbarino adeuda a sus trabajadores los salarios de abril. Los de marzo fueron abonados en parte. Los trabajadores que están en actividad recibieron el último porcentaje de su sueldo el martes 11, y los suspendidos apenas la mitad.

Por eso los trabajadores autoconvocados de Garbarino y Compumundo (dos franquicias del grupo) reclaman el pago de lo adeudado, denuncian la falta de aportes patronales, obras sociales y seguros impagos, falta de aplicación en medidas preventivas por COVID y bonos y aguinaldos no liquidados.

Garbarino adeuda a sus trabajadores los salarios de abril. Los que están en actividad recibieron el último porcentaje de su sueldo el martes 11 y los suspendidos, apenas la mitad.

Tras varias semanas de protesta, los trabajadores autoconvocados de Garbarino y Compumundo organizaron para hoy a las 12 un café popular en la puerta del local de Cabildo 2027, en Belgrano, con el objetivo de solidarizarse con la situación irregular de sus compañeros. El reclamo se llevará a cabo "sin banderismos políticos ni acompañamientos gremiales".

Carlos Rosales, dueño de Garbarino.

Desde la empresa, que no aceptó responder preguntas, afirmaron: "Garbarino comunica que, como todas las compañías en todos los rubros y en todo el mundo, sus operaciones se ven atravesadas por la pandemia y los desafíos de la administración diaria en un contexto como el actual". Aunque el conflicto viene desde marzo de 2019, cuando la empresa anunció que pagaría los salarios en cuotas para paliar la situación de crisis generada por la caída en las ventas.

Al mismo tiempo, confirmó que existen interesados en comprarla o participar accionariamente. "La pandemia ha generado el cierre definitivo o intermitente de al menos 90.000 locales comerciales, sin distinción de rubro ni tamaño, según estadísticas de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Algunos locales se reconvierten o cierran un tiempo y luego abren, siguiendo las restricciones para la circulación y sobre presencialidades que hay en cada distrito. Esto sucede, por ejemplo, con los shoppings que están cerrados y no puede vender presencialmente", agregaron.

La caída

La casa de electrodomésticos atraviesa una crisis desde hace años que se ha profundizado con la pandemia y el boom de las compras por internet. La empresa fue beneficiaria del Repro, que cubría una parte de los salarios, pero cuando dejó de recibir esta asignación en febrero pasado su caída se aceleró aún más.

Ignacio Gamito, vocero de los trabajadores autoconvocados, le explicó a Diario Con Vos que, en algunas sucursales, lo pagos comenzaron a atrasarse en enero del 2020, es decir, cuando los hermanos Daniel y Omar Garbarino aún estaban a cargo de la empresa. Al mes siguiente, se dejaron de abonar los aportes a la obra social.

"Cuando se acabó la ayuda estatal, los trabajadores empezamos a vernos totalmente perjudicados. Los sueldos se empezaron a pagar cada vez en más cuotas, en pagos semanales. Hasta que en abril se informó que el mes de marzo no se iba a pagar", explicó. "El personal activo en sucursales recibió su sueldo en cinco cuotas y los suspendidos recibimos dos pagos con los cuales cubrimos la mitad del mes de marzo".

En los últimos años Garbarino redujo drásticamente la cantidad de empleados: en el 2015 supo tener 7.000 trabajadores, en 2019 ese número pasó a 4.500 y ahora rondan los 4.000.

Los posibles compradores: los dueños de Havanna y un empresario anónimo

Resulta que Carlos Rosales, quien adquirió la empresa en junio del 2020, actual tesorero del Club San Lorenzo y presidente de la aseguradora Grupo Prof, está buscando un socio o comprador que reflote la compañía. Esta operación también incluiría a Compumundo, Garbarino Viajes, las fábricas y una financiera.

Durante ese tiempo, el empresario consiguió saldar las deudas millonarias de Garbarino con los Bancos Santander y Provincia. Sin embargo, no consiguió el dinero suficiente para abastecerse de mercadería y hacer que la rueda continúe girando.

Fuentes del mercado aseguran que la transacción sería con Facundo Prado, el presidente de la operadora de TV  por cable e internet Supercanal Arlink y CEO de Cetrocard. Aunque en los últimos días se sumaron otros dos fondos de inversión a la puja: por un lado Inverlat, liderado por ex banqueros de la City, dueño de empresas como Havanna, Reef e ICSA, y del otro un interesado que prefiere mantener su nombre anónimo.

Protesta en el local de Belgrano.

Para que el negocio siga siendo rentable, apuntan a una reconversión. En conversación con BAE Negocios, la empresa aseguró que aspiran a un modelo de negocios que se asemeje más a Mercado Libre, es decir, potenciar su e-commerce y mantener algunos locales que funcionarían como puntos de pick up para que la gente retire las compras.

"Si miramos a la mejor empresa, Mercado Libre, vemos que no tiene sucursales y nadie se las reclama. Tenemos que imitar a quienes le va bien. No podemos tener locales de 1.000 cuadrados metros con 30 vendedores para que sean usados como punto de retiro de mercadería. La gente prefiere comprar online”, afirmaron desde la compañía.

Ante esta postura, Ignacio Gamito respondió que el presidente de Garbarino está "menospreciando totalmente el trabajo que hicimos lo compañeros durante los 10, 15 o 20 años que fuimos los que le pusimos el pecho a la empresa para que salga adelante".

"Hoy no tenemos ningún tipo de respuesta por parte de la patronal sobre si vamos a volver a nuestros puestos de trabajo o con qué idea va a venir la persona que adquiera acciones o compre la empresa", agregó.

Los únicos trabajadores que lograron regularizar su situación y que perciben su sueldo de manera completa son los 180 del sector de logística y distribución, que responde al Sindicato de Camioneros de Hugo Moyano. El sindicalista decidió intervenir y realizar la denuncia correspondiente en el Ministerio de Trabajo.

Según el vocero de los trabajadores en conflicto, la patronal les decía que las protestas "iban en contra de la imagen de la empresa para la venta".

Sin embargo, aquellos que se encuentran bajo la gestión del Sindicato de Comercio no corren con la misma suerte. De hecho, Gamito relató que en algunas zonas los empleados que han decidido manifestarse realizaron "denuncias de aprietes por parte del sindicato". Según el vocero, la patronal les indicaba que las protestas "iban en contra de la imagen de la empresa para la venta, obviando todas las falencias que se están registrando".

"A gente que está activa le hicieron amenazas como que van a ser despedida con causa, que están tomando nota de quiénes están participando de las protestas y van a ser despedidos, cuando lo que estamos haciendo es totalmente legal y ni siquiera cortamos el ingreso a la gente a la sucursal", finalizó.