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Política

Los 10 mejores fragmentos del libro de Vidal: autocrítica, prejuicios, feminismo y las diferencias que "no saldaron bien" con Macri

Vidal

Por Juan Tenembaum

Parece que está de moda escribir libros entre las personas que pierden elecciones. Cristina lo hizo, Macri lo hizo y ahora Vidal lo hizo. Su libro Mi Camino es de lectura ligera, y muy accesible para todo tipo de lectores. La exgobernadora lo va a presentar mañana miércoles a las 18 horas por sus redes sociales, y ya está a la venta.

El libro de la exgobernadora de la provincia de Buenos Aires es, sin embargo, bastante más interesante que Primer Tiempo, el del expresidente. Tiene una autocrítica más sincera, es más intelectualmente honesto y toma una postura conciliadora y de negociación con sus contrincantes políticos. Aquí, diez de sus fragmentos más destacables:

1. Los prejuicios de Vidal y el conflicto docente

Tal vez, el momento más interesante del libro. Luego de hablar sobre su oferta salarial a los docentes y decir que uno de sus errores fue la rigidez de esta, Vidal discute su relación con los dirigentes sindicales: "Ese fue mi segundo error. Entre ellos y nosotros no había confianza. Al contrario, había muchos prejuicios en ambas partes respecto del otro, y ninguno supo entender que la desconfianza era menos relevante que la responsabilidad que teníamos con cinco millones de chicos y trescientos mil docentes". 

Vidal en una reunión con Roberto Baradel, secretario general de SUTEBA.

La exgobernadora sigue: "En mi caso era la preocupación de no poder pagar lo que pedían y el convencimiento de que los dirigentes gremiales no iban a acordar conmigo, no importaba qué les ofreciera, porque la negociación estaba politizada y porque el gremio más grande era y es todavía expresamente kirchnerista. Por su parte, los dirigentes gremiales creían que a mí y a mi gobierno no nos importaba la educación pública, que queríamos privatizarla, aun cuando yo jamás hubiese pensado nada semejante, que soy neoliberal y que no me interesa que haya igualdad de oportunidades, aunque hayamos sido el primer gobierno que implementó el boleto estudiantil".

Estaba convencida de que los gremios docentes no iban a acordar conmigo, no importaba qué les ofreciera, porque el gremio más grande era, y es todavía, expresamente kirchnerista".

"Sin duda, fue uno de los errores más graves de mi gobierno porque encaré la situación guiada por mis propios miedos y mis prejuicios sobre los dirigentes gremiales docentes con los que tenía que negociar cuando, en el fondo, se trataba de construir una confianza que no existía. Creía que el problema era quién tenía razón, pero el problema no era ese. Era algo mucho más profundo, y todos pagamos un costo alto por no verlo a tiempo".

2. El amor en el poder

Unos meses después de asumir la gobernación de Buenos Aires, María Eugenia Vidal se separó de su pareja de aquél momento, el intendente de Morón Ramiro Tagliaferro. Por lo tanto, en su ajustada agenda de gobernadora, buscó meter alguna que otra cita. Bajo el subtitulo "El amor después del amor", la exgobernador cuenta cómo se siente salir con gente ocupando un lugar de poder tan importante: "Es muy difícil construir vínculos nuevos estando en el poder, porque las relaciones siempre están atravesadas por otros intereses, y en mi caso, claramente, eso también se trasladó al amor. En varias ocasiones, cuando conocía a alguien, sentía que la atracción era por una fantasía acerca de María Eugenia, la gobernadora, no acerca de María Eugenia, la mujer".

3. Su nueva pareja

Luego, Vidal habla de su nueva pareja, Enrique Sacco. "Nos habíamos conocido en el programa de Mirtha Legrand, donde él estaba con su abogado para hablar del caso de Débora Pérez Volpin, su mujer, que había fallecido víctima de mala praxis... Diez días después recibí su primer email. Fue el primero de varios mensajes por ese medio a lo largo de los meses siguientes, siempre sin vernos. Su último email fue el 27 de octubre para decirme que había escuchado mi discurso de perder la elección y que sentía que yo le había puesto el corazón hasta el último minuto".

Vidal junto a Enrique Sacco, su nueva pareja.

En ese momento, la exgobernadora decidió comenzar una relación con él: "Lo leí recién a la noche, cuando llegué a casa muy tarde después de ese día tan duro y sabiendo que dormir me iba a resultar todavía más difícil que lo habitual. Estaba agotada, muy triste, con mucha necesidad de refugiarme de todo, y cuando llegué al final de su mensaje, donde él había escrito: 'Te dejo un beso de buenas noches', me di cuenta de que su presencia era reparadora y sentí por primera vez que era el momento de encontrarnos".

4. Las figuras paternas de Mariu

Vidal con sus dos "padres" en la política

"A lo largo de mi carrera tuve dos padres. Horacio Rodríguez Larreta fue mi padre en la gestión: él me recibió en mi primer trabajo en el Estado, en 1998, y gran parte de lo que aprendí sobre gestión pública lo hice trabajando con él. Mauricio fue mi padre en la política: siempre apostó por mi crecimiento y me dio un lugar para ocupar espacios políticos que otras personas no me dieron", cuenta la exgobernadora.

Luego, como les pasa todos los hijos, Vidal tuvo que independizarse de ambos. Cuenta: "Con Horacio me pasó en diciembre de 2013, cuando ambos tuvimos la posibilidad de ser candidatos a Jefe de Gobierno de la Ciudad. Por primera vez existía la posibilidad de que la alumna compitiera con su maestro, y eso nos incomodaba profundamente a los dos. Lo saldamos en una charla a solas en un café, y ahí empezó entre nosotros una nueva etapa".

Con Macri, en cambio, "fue mucho más difícil irme de casa. Las tensiones entre quien gobierna la provincia y quien preside el país siempre existieron, y nosotros no fuimos una excepción. Nuestro vínculo personal no se vio dañado en los años de gobierno, porque los dos tuvimos la inteligencia de preservar ese espacio por fuera de nuestros roles partidarios e institucionales. En la dimensión política, sin embargo, nuestra relación pasó por dos etapas en cuatro años, las mismas en que divido mi gobierno: 2016-2017, con una dinámica positiva, y 2018-2019, que fueron una realidad completamente diferente".

5. Las diferencias con Macri

"Me equivoqué en no levantar mi voz, en hacerla sentir más dentro de mi espacio desde 2018 en adelante para defender mi convicción de que era necesario hacer un cambio, para decir que las cosas estaban mal y que había que tomar otras decisiones", dice Vidal luego de explicar que, después del 2018, el gobierno de Macri se había vuelto "dogmático y con mirada uniforme".

Me equivoqué en no levantar mi voz, en hacerla sentir más dentro de mi espacio desde 2018 en adelante para defender mi convicción de que era necesario hacer un cambio".

A partir de las tensiones que tuvieron entre el 2018 y el final del gobierno macrista, "las diferencias entre Mauricio y yo no se saldaron bien, pero la relación de respeto y afecto entre nosotros no cambió. Ambos tenemos miradas distintas sobre lo que pasó, e incluso sobre el futuro". Estas diferencias tienen que ver, sobre todo, con la relación con el peronismo y el kirchnerismo. Vidal dice: "Yo aprendí que es bueno cuando se logran acuerdos con quienes piensan distinto, aunque el resultado no sea exactamente el que uno quiere, y que no siempre hay que ver esto como una derrota. Lograr un acuerdo es una victoria en sí misma, y aunque muchas veces haya momentos tensos con los representantes de otras fuerzas públicas, porque cada uno pelea por lo que cree es mejor, también puede haber momentos de diálogo genuino".

Eso contrasta mucho con algunas frases del expresidente, quien supo tuitear esto:

6. El feminismo de Vidal

El libro tiene varios fragmentos donde la exgobernadora habla sobre la situación de las mujeres en el país y, más específicamente, en la política.

"Eso que les pasa a todas las personas con cargos importantes vale todavía más para las mujeres. Para nosotras, el poder tiene un precio más alto: la soledad es más grande y también la mirada crítica hacia lo que hacemos", dice Vidal.

Además, cuenta un detalle sobre el palacio de gobierno de la PBA: "En la gobernación hay un corredor largo con los retratos alineados de los gobernadores de la provincia, del primero al último: todos hombres, todas fotos en blanco y negro, excepto la de Scioli, la única en color. Me acuerdo bien del primer día que salí a ese pasillo. En ese momento, mirando el espacio vacío en la pared donde iba a estar colgado mi retrato, sentí el peso del lugar que estaba ocupando cuando pensé: 'La mía va a ser la primera foto de una mujer gobernadora'".

La autora sigue: "Lejos de ser algo que habla bien de mí, esa excepción habla mal del sistema político de la provincia, que hizo que tuviese que pasar tanto tiempo para que una mujer finalmente llegara a ese lugar... Por eso creo que las mujeres que hacemos política tenemos la obligación de allanarles el camino a las mujeres que vienen atrás".

Vidal termina el segundo capítulo de su libro, llamado "El lado B. Familias, miedos, amores", diciendo: "Las mujeres que ocupamos roles importantes en el sector público tenemos la responsabilidad de marcar la huella para que a otras les sea más fácil, para que sea más natural que haya mujeres gobernadoras, mujeres intendentes, mujeres presidentes. Para que no tengamos que ser una excepción ni tengamos que renunciar a nuestra vida por ello".

En otro momento del libro, hablando de la conformación de su equipo de gobierno, la autora escribe: "mi gabinete tuvo dos fallas de origen, que fueron mi responsabilidad. La primera fue la paridad de género". Si te da curiosidad la otra, es la falta de representatividad territorial de su equipo. "Scioli antes, Kicillof ahora, yo misma, todos tuvimos ministros en su mayoría porteños o del Conurbano".

7. Vidal sobre los comedores infantiles

"Las mujeres que se ponen al hombro la pobreza en los barrios populares me enseñaron muchas cosas, y de ellas aprendí el valor de la escucha, porque es imposible llevar adelante un comedor o dar un taller de apoyo escolar en un barrio sin encontrarse con carencias y situaciones de inestabilidad que cambian cada día, Hoy es la falta de trabajo; mañana, la violencia en la casa; pasado, un hijo que empezó a consumir; la semana que viene, un jubilado que no consigue su medicación", escribe Vidal sobre las  dirigentes sociales de la provincia de Buenos Aires.

"Estas mujeres saben que es imposible decirles a las personas que van a buscar un plato de comida que ese no es su tema, que ellas se dedican a otros cosa: están ahí siempre, pase lo que pase. Esa capacidad de adaptación, de búsqueda de recursos y de escucha es lo que les da tanto valor", reconoce la exgobernadora.

8. "Lo siniestro" de la provincia

"Fue en esos primeros meses que empecé a usar una palabra terrible para definir la situación de la provincia: siniestro. Solo la usaba con mi terapeuta, a quien le decía demasiadas veces: 'Lo que enfrento es siniestro'. Era oscuro lo que veía, y no solo en la Triple Fuga, sino en todo el entramado que rodeaba ese episodio, porque no se trataba de un asunto aislado ni de diez, cien ni mil personas corruptas o mafiosas que forman parte del sistema. El problema es que el sistema en sí es mafioso, y no hay un momento en que se cansa y acepta que cambiaron las reglas. Confía en que, más allá de las bajas circunstanciales que puedan sufrir, al final van a sobrevivir".

La exgobernadora denuncia diversas amenazas y secuestros que sufrió su equipo durante su período en el poder: "En un solo día recibí tres llamados: uno alrededor de las 21, el otro a las 22, y el último a las 23. Nos estaban poniendo a prueba, no solo a nosotros en el gobierno, sino a la gente que nos había elegido, a ver cuánto aguantaban, a ver hasta dónde nos manchaban la pelea".

Le decía a mi terapeuta: 'Lo que enfrento es siniestro'. No se trataba de un asunto aislado ni de cien personas corruptas o mafiosas que forman parte del sistema. El sistema en sí es mafioso".

Agrega: "Los secuestros extorsivos eran una presión a la gente para que nosotros frenáramos los cambios. Les había pasado a otros gobernadores. Pero, con nosotros, hubo un caso que demostró que esa presión ya no iba a dar resultados: un día, a la salida de la escuela, secuestraron a una chica de la edad de mis hijas que vivía cerca de mi casa en Castelar. Luego de horas interminables, la liberaron sana y salva... Me puse a disposición de los padres, para lo que necesitaran. Uno de ellos me respondió: 'Nosotros sabemos bien lo que está pasando'".

9. La pelea con Diego Brancatelli

"Por eso me enojé tanto con Brancatelli cuando fui a Intratables para el cierre de campaña de la elección del 2017. Mis dos hijas estaban en el estudio conmigo ese día, y él empezó a hablar de un tema muy sensible para todos en la provincia: la inseguridad, pero lo hizo desde un lugar personal, diciendo que tal vez yo no me daba cuenta de la gravedad del asunto porque vivía protegida en una base militar y mis hijos tenían el privilegio de tener custodia", escribe Vidal.

Así explica su explosión en ese programa: "Me enojó profundamente que dijera que vivíamos en la base para estar a resguardo de la inseguridad, no por las amenazas, pero me enojó aun más porque mis hijas estaban ahí, escuchando, y ellas sabían todo lo que significaba para nosotros vivir ahí. No me gusta enojarme así y no me enojo fácil, pero me parecía tremendamente injusto que dijera que vivíamos con privilegios".

10. Cuando Vidal no apareció: la explosión de la Escuela 49 y la autocrítica

"En agosto de 2018 se produjo la explosión por una fuga de gas en la Escuela 49 de Moreno y murieron dos personas, Sandra y Rubén. Esa fue, sin duda, la crisis más importante de mi gobierno porque yo no actué bien como gobernadora. Primero porque tardé en reaccionar y, cuando lo hice, no me comporté como tendría que haberme comportado. Cuando se produjo la explosión, al principio delegué el manejo de la situación en mi ministro de Educación, Gabriel Sánchez Zinny, pero tendría que haberlo asumido yo personalmente", admite Vidal. Agrega: "Recién una semana después, cuando tenía toda la información de lo que había pasado, me puse al frente de la crisis, pero entonces me ocupé más de aclarar lo que había hecho bien que de entender el sentimiento que la situación había generado entre los docentes".